Mis retos por la ELA

Blog de un afectado de ELA

La puta tarjeta de movilidad

Holaaa chicosss que tal

Hay trámites que podríamos ahorrarles a muchas personas, entre ellas niños. Hablo de esas personas que ya la vida se lo pone complicado, o muy complicado, como para que las instituciones se lo pongan aún más difícil. Aunque también hay que culpar un poco a nosotros por nuestra capacidad de engañar para nuestro beneficio personal. Eso hace que las instituciones duden de todas las que de verdad necesitamos algo. Pero eso no es excusa para hacer bien las cosas, o cambiar la ley o normas que nos haga la vida más fácil a quien de verdad lo necesitamos. Porque hay casos que caen por su propio peso. Como la ELA, o ¿es que aún hay tal desconocimiento por los profesionales? O peor aún, el puto dinero manda. Mirad, si ya el diagnóstico es terrible de aceptar, los trámites de después no ayudan nada. Todo lo contrario, te hacen sentir peor. ¿No les basta con el diagnóstico? ¿Es que vamos a mentirle a un tribunal diciendo que me estoy muriendo para recibir una incapacidad y así percibir una paga? Venga ya, un enfermo de ELA solo tenía que ser valorado una o ninguna vez. Y siempre con el mayor grado de incapacidad. ¿O no saben que mañana estaré peor? Qué vergüenza de país.

Todo esto es por la frustración que me hicieron sentir en el Centro de Valoración y Orientación de la Junta de Andalucía. Vaya, por la puta tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida que nunca hubiese querido, la misma que a veces ni les da tiempo a recibir a un enfermo, porque en el transcurso ha muerto. Pues pensaba que cuando me valoraron ya no tendría que volver a pasar más. Pues estaba equivocado, total que recibí una carta de la Junta citándome a las ocho y media de la mañana. Empezamos mal, estos ineptos, ¿no saben que es la ELA? No saben que si hace cuatro años estaba regular, ¿cómo estaría ahora? O ¿lo hacen por si has muerto retirarte la tarjeta para no hacer un mal uso de ella? Sé que hay personas sin escrúpulos y sin consideración hacia los demás, y estas personas hacen que paguemos justos por pecadores. Total, que para poder estar yo allí a las ocho y media, tendríamos que levantarnos a las seis de la mañana como mínimo. Hacer pasar por esto a un enfermo que apenas pueda moverse, hacerle pasar tres o más horas con los cuidados que necesitamos es de vergüenza. Total, que llamamos para intentar que ellos vinieran a casa a valorarme, y su contestación fue que por nueva norma del director del centro, si pasaban por casa, me retirarían la tarjeta, pues suponen que si no puedes ir es porque no puedes salir de casa. Hay que joderse. Pues lo único que conseguí fue cambiar la hora de presentación. Imagínate la indignación que sentía. Y el cabreo que llevaba. Y así se lo trasmití a los especialistas que me vieron. La trabajadora social fue la primera en verme y cuando le transmití mi enfado, lo entendió y me dio la razón. La sorpresa fue con el médico que estaba empeñado en que eso era lo normal, volver a valorar por si hay mejoría. Ahí ya la vena se me encendió y mi mujer tuvo que pararme, porque me lo comía. Fue tal la frustración que solo quería salir de allí lo antes posible. Y para rematar la psicóloga nada más verme me dice me ve bien, me oye, y hablándome despacio como si me hubiese quedado gilipollas, me pregunta ¿quién le acompaña? Pues mi puta madre, no te jode. ¿Tenemos lo que nos merecemos?

retoelajorge

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